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Drogas y género: de la teoría a la inclusión

Hay conceptos como “igualdad de género”, “inclusión social” y “enfoque de derechos humanos” que dejan la sensación de no existir en el mundo real; aparecen en el diseño de políticas y programas y desaparecen al momento de su implementación. Es por ello, que algunas veces su utilidad práctica es puesta en duda.

 

Hoy, en la conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas y en el marco del 25 aniversario de la adopción de la Declaración de Beijing y su Plataforma de Acción —documento clave para avanzar hacia la igualdad, el desarrollo y la paz para todas las mujeres— es importante recordar que el campo del combate contra el problema de las drogas ha estado plagado de desinformación y prejuicios, muchos de ellos relacionados con el rol de las mujeres en la sociedad. Como bien lo dimensiona el tema del día internacional este año: “Mejor conocimiento para un mejor cuidado”, vale la pena reflexionar sobre la forma en que las drogas impactan específicamente la vida de las mujeres.

 

Quisiera resaltar la importancia de incorporar la perspectiva de género en los programas de reducción de demanda de sustancias ilícitas; uno podría preguntarse por qué es necesario hacer una diferencia entre los géneros si el planteamiento fundamental de los derechos humanos es que todas las personas somos iguales. Y es justamente porque buscamos la igualdad en todos los aspectos, que debemos reconocer y tomar en cuenta las necesidades y circunstancias específicas de las mujeres y las niñas que dan lugar a discriminaciones estructurales y sistémicas por razones de género. En el caso de los programas de prevención, tratamiento y rehabilitación dirigidos a usuarias de drogas, qué tanto se consideran los factores de riesgo y sus condiciones específicas de vulnerabilidad, es determinante para su éxito.

 

Mientras que las mujeres constituyen un tercio de las personas que consumen drogas en todo el mundo, solamente representan una quinta parte de quienes reciben tratamiento. Frecuentemente, son rechazadas de programas de tratamiento residenciales por aspectos relacionados con sus labores de cuidado en el espacio familiar. En este contexto, es común que eviten buscar tratamiento por miedo a perder sus derechos de custodia, pero lo cierto es que cada vez que se les restringe el acceso por su condición de madres, su salud y la de sus hijas e hijos se pone en peligro.

 

Además de enfrentar importantes barreras de acceso a los servicios de tratamiento, se encuentran en una situación de particular vulnerabilidad ante riesgos de salud, en especial las mujeres privadas de la libertad y quienes son explotadas en el comercio sexual. Entre la población que utiliza drogas inyectadas, son más propensas que los hombres a contraer enfermedades como Hepatitis C y VIH. También superan a los hombres en consumo de opioides, el grupo de sustancias con mayores consecuencias nocivas —y potencialmente fatales— para la salud.

 

La sanción social hacia las mujeres con consumo problemático de drogas es muy dura,  por considerar que sus conductas no son compatibles con estereotipos asociados a su rol tradicional. Así, terminan siendo invisibilizadas y asumiendo mayores costos y pérdidas económicas, sociales y de salud.  

 

EL 26 de junio es un buen día para recordar que no basta con eliminar el estigma asociado al consumo de drogas; también hay que trabajar para erradicar la discriminación y la forma en la que ésta atraviesa todas las políticas y programas públicos.

 

Sólo garantizando las condiciones necesarias para que las mujeres accedan a su derecho a la salud y a la seguridad, nuestras comunidades tendrán posibilidades para prosperar. La “igualdad de género” y el “empoderamiento de las mujeres” no tienen por qué quedarse atrapados en la teoría; estos conceptos son los cimientos de sociedades más justas e inclusivas. Mejor conocimiento para un mejor cuidado; por el bien de todas y todos, sin dejar a nadie atrás.

 

Escrito por Kristian Hölge, representante en México de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)

 

*Artículo publicado en el Periódico Reforma: https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?urlredirect=https://www.reforma.com/drogas-y-genero-2020-06-26/op182773?__rval=1

 

Con autorización de publicación de UNODC